
Mamá Nonita Segunda « Nonita »
عند الميلاد Segunda
29 de Marzo de 1952 17 de Agosto de 2026 · Ama de casa
السيرة الذاتية
🕊️ SEGUNDA LLANOS VARGAS
29 de marzo de 1952 — 17 de agosto de 2026
Mamá Nonita ❤️
“Gatita”, por sus hermosos ojos verde limón.
Una mujer tranquila, amorosa y generosa, de esas personas que hacían sentir que cualquiera que llegara a su casa era bienvenido.
29 de marzo de 1952 — 17 de agosto de 2026
Mamá Nonita ❤️
“Gatita”, por sus hermosos ojos verde limón.
Una mujer tranquila, amorosa y generosa, de esas personas que hacían sentir que cualquiera que llegara a su casa era bienvenido.
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Si sus hijos llevaban amigos a casa, mamá Nonita no preguntaba demasiado: estaba allí, cocinando para ellos, atendiéndolos y haciéndolos sentir parte de la familia.
Le gustaba bailar. Si encontraba a sus hijos bailando, ella también se unía. Porque así era ella: encontraba pequeños momentos para compartir, reír y dar amor.
Pero quizás una de las cosas que más quedará grabada en quienes la amaron serán sus abrazos.
Cuando alguno de sus hijos o nietos caminaba por la casa, ella tenía una costumbre muy especial: se acercaba por detrás, lo abrazaba y le decía que lo amaba. Era una manera tan sencilla y tan suya de demostrarnos cariño que quizás en ese momento no supimos valorar lo especial que era.
También estaban sus besos, sus caricias y esa forma tan tierna de hacernos sentir queridos.
A sus hijos nos daba sus brazos y hasta sus piernitas para que pudiéramos acostarnos junto a ella. Y en mi caso, cuando era pequeña, me cantaba para hacerme dormir:
“Duérmete mi niña,
duérmete ya,
duérmete pedacito
de mi corazón.”
Después venía un beso en la frente.
Con mis hermanos era diferente, pero igual de amoroso: los abrazaba, les daba un beso y les acariciaba la cabeza. Eran pequeños gestos cotidianos que hoy se han convertido en algunos de nuestros recuerdos más grandes.
❤️ La manera especial en que nos llamaba
Mamá Nonita tenía una forma distinta de llamar a cada uno, y cada apodo llevaba un pedacito de su cariño:
Never: “mi huesito”, “mi preciosa”.
Meche: “mi gorda bella”.
Rosmel: “mi bebito”, “mi chochito”.
Lizbet: “mi doctora princesa”.
Cada uno tenía su propio nombre dentro del corazón de mamá.
Porque así era ella: no necesitaba grandes discursos para demostrar cuánto amaba a alguien. A veces bastaba un apodo, una caricia, un abrazo o un beso.
👨👩👧👦 Su familia
Fue mamá de Never, Meche, Rosmel y Lizbet, y abuela de Bryan, Patrick, Kimberly, Neil, Dayanna, Anthony, Fabrizzio, Larissa y Sophia.
También tuvo la dicha de conocer y amar a sus cuatro bisnietos: tres de Patrick y uno de Brian, quienes forman parte de ese hermoso legado de amor que dejó en su familia.
Y junto a sus hijos y nietos estuvieron también personas que con el paso de los años se hicieron parte importante de nuestra familia.
Alberto, quien estuvo junto a nosotros durante más de 30 años y fue para mamá, y para todos nosotros, mucho más que un yerno: fue como un hijo más. Estuvo presente en tantos momentos de nuestra familia que su cariño y compañía forman parte de nuestra historia.
Alma, quien compartió parte de la vida cotidiana de mamá y con quien tuvo momentos sencillos de compañía y cercanía.
También estuvo Francesca, esposa de uno de sus nietos, a quien toda la familia quiere y considera como una hija más.
Y Rither, con quien mamá llegó a crear un vínculo muy bonito. Él tenía la costumbre de consentirla llevándole sus golosinas por las noches, mientras ella también tenía esos detalles tan suyos de prepararle sus cenas y atenderlo con cariño.
Son pequeños gestos, quizás, pero son precisamente esos pequeños gestos los que terminan convirtiéndose en recuerdos enormes cuando alguien que amamos ya no está.
🕊️ Su legado
Para sus hijos y nietos no fue solamente mamá, abuela o familia.
Fue hogar.
Fue la persona que abrazaba por detrás mientras caminábamos, la que decía “te amo”, la que daba un beso en la frente, la que acariciaba nuestras cabezas, la que cocinaba para quien llegara a casa y la que podía convertir un momento sencillo en un recuerdo para toda la vida.
Hoy ya no podemos recibir sus abrazos de la misma manera.
Pero podemos cerrar los ojos y recordarlos.
Podemos escuchar su voz en nuestra memoria.
Podemos recordar sus apodos, sus caricias, sus besos y sus canciones.
Y podemos seguir diciendo aquello que ella nos enseñó tantas veces con sus propios actos:
que amar también es abrazar, cuidar, acompañar y estar.
Mamá Nonita, te amamos muchísimo.
Gracias por cada abrazo que quizás no supimos guardar en el momento.
Gracias por cada beso en la frente.
Gracias por cada caricia.
Gracias por cada plato de comida.
Gracias por cada palabra.
Gracias por cada canción.
Gracias por hacernos sentir que siempre teníamos un lugar donde descansar.
Y para nosotros, siempre serás:
LA MEJOR MAMÁ DEL MUNDO MUNDIAL. ❤️🕊️
Le gustaba bailar. Si encontraba a sus hijos bailando, ella también se unía. Porque así era ella: encontraba pequeños momentos para compartir, reír y dar amor.
Pero quizás una de las cosas que más quedará grabada en quienes la amaron serán sus abrazos.
Cuando alguno de sus hijos o nietos caminaba por la casa, ella tenía una costumbre muy especial: se acercaba por detrás, lo abrazaba y le decía que lo amaba. Era una manera tan sencilla y tan suya de demostrarnos cariño que quizás en ese momento no supimos valorar lo especial que era.
También estaban sus besos, sus caricias y esa forma tan tierna de hacernos sentir queridos.
A sus hijos nos daba sus brazos y hasta sus piernitas para que pudiéramos acostarnos junto a ella. Y en mi caso, cuando era pequeña, me cantaba para hacerme dormir:
“Duérmete mi niña,
duérmete ya,
duérmete pedacito
de mi corazón.”
Después venía un beso en la frente.
Con mis hermanos era diferente, pero igual de amoroso: los abrazaba, les daba un beso y les acariciaba la cabeza. Eran pequeños gestos cotidianos que hoy se han convertido en algunos de nuestros recuerdos más grandes.
❤️ La manera especial en que nos llamaba
Mamá Nonita tenía una forma distinta de llamar a cada uno, y cada apodo llevaba un pedacito de su cariño:
Never: “mi huesito”, “mi preciosa”.
Meche: “mi gorda bella”.
Rosmel: “mi bebito”, “mi chochito”.
Lizbet: “mi doctora princesa”.
Cada uno tenía su propio nombre dentro del corazón de mamá.
Porque así era ella: no necesitaba grandes discursos para demostrar cuánto amaba a alguien. A veces bastaba un apodo, una caricia, un abrazo o un beso.
👨👩👧👦 Su familia
Fue mamá de Never, Meche, Rosmel y Lizbet, y abuela de Bryan, Patrick, Kimberly, Neil, Dayanna, Anthony, Fabrizzio, Larissa y Sophia.
También tuvo la dicha de conocer y amar a sus cuatro bisnietos: tres de Patrick y uno de Brian, quienes forman parte de ese hermoso legado de amor que dejó en su familia.
Y junto a sus hijos y nietos estuvieron también personas que con el paso de los años se hicieron parte importante de nuestra familia.
Alberto, quien estuvo junto a nosotros durante más de 30 años y fue para mamá, y para todos nosotros, mucho más que un yerno: fue como un hijo más. Estuvo presente en tantos momentos de nuestra familia que su cariño y compañía forman parte de nuestra historia.
Alma, quien compartió parte de la vida cotidiana de mamá y con quien tuvo momentos sencillos de compañía y cercanía.
También estuvo Francesca, esposa de uno de sus nietos, a quien toda la familia quiere y considera como una hija más.
Y Rither, con quien mamá llegó a crear un vínculo muy bonito. Él tenía la costumbre de consentirla llevándole sus golosinas por las noches, mientras ella también tenía esos detalles tan suyos de prepararle sus cenas y atenderlo con cariño.
Son pequeños gestos, quizás, pero son precisamente esos pequeños gestos los que terminan convirtiéndose en recuerdos enormes cuando alguien que amamos ya no está.
🕊️ Su legado
Para sus hijos y nietos no fue solamente mamá, abuela o familia.
Fue hogar.
Fue la persona que abrazaba por detrás mientras caminábamos, la que decía “te amo”, la que daba un beso en la frente, la que acariciaba nuestras cabezas, la que cocinaba para quien llegara a casa y la que podía convertir un momento sencillo en un recuerdo para toda la vida.
Hoy ya no podemos recibir sus abrazos de la misma manera.
Pero podemos cerrar los ojos y recordarlos.
Podemos escuchar su voz en nuestra memoria.
Podemos recordar sus apodos, sus caricias, sus besos y sus canciones.
Y podemos seguir diciendo aquello que ella nos enseñó tantas veces con sus propios actos:
que amar también es abrazar, cuidar, acompañar y estar.
Mamá Nonita, te amamos muchísimo.
Gracias por cada abrazo que quizás no supimos guardar en el momento.
Gracias por cada beso en la frente.
Gracias por cada caricia.
Gracias por cada plato de comida.
Gracias por cada palabra.
Gracias por cada canción.
Gracias por hacernos sentir que siempre teníamos un lugar donde descansar.
Y para nosotros, siempre serás:
LA MEJOR MAMÁ DEL MUNDO MUNDIAL. ❤️🕊️
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خط الحياة
- 29 de Marzo de 1952 الميلاد (Coina, Perú, PE)
- 17 de Agosto de 2026 الوفاة (Trujillo, Perú, PE)
-
Ama de casa
مرحلة مهنية — يُستكمل لاحقًا.
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تم إنشاء هذه الصفحة التذكارية في 27 سبتمبر 2026.
